Bloomberg Línea — Wall Street cerró la jornada del miércoles con un tono mixto y señales claras de rotación sectorial, en un contexto marcado por una fuerte corrección en las grandes tecnológicas, volatilidad en los activos de riesgo y movimientos relevantes en materias primas y criptomonedas.
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El ajuste volvió a concentrarse en los valores de crecimiento, mientras una parte amplia del mercado mostró mayor resiliencia, reforzando la lectura de que los inversores están redistribuyendo posiciones más que abandonando la renta variable en su conjunto.
El S&P 500 retrocedió 0,51% al cierre, aunque la mayoría de sus componentes terminó al alza, una señal de que las caídas estuvieron concentradas en nombres específicos. El Nasdaq fue el índice más castigado, con un descenso de 1,51%. En contraste, el Dow Jones Industrial subió 0,53%, reforzando la percepción de que el liderazgo del mercado se está ampliando más allá de los gigantes tecnológicos.
Según Kyle Rodda, analista de Capital.com, el mercado ofrece hoy una lectura ambivalente: por un lado, las tecnológicas muestran valoraciones exigentes, por otro, la fortaleza del resto del mercado sugiere fundamentos económicos más sólidos.

Dentro del sector tecnológico, el golpe más severo lo recibió Advanced Micro Devices (AMD), cuyas acciones se desplomaron hasta 16%, su mayor caída intradía desde 2018, tras presentar una previsión de ingresos que no cumplió con las expectativas más optimistas sobre el negocio de inteligencia artificial.
El episodio reavivó las dudas sobre el ritmo al que algunas compañías están logrando monetizar el fuerte ciclo de inversión en IA, en contraste con el liderazgo que mantiene Nvidia (NVDA). Aun así, ejecutivos y analistas subrayaron que la demanda subyacente sigue siendo sólida y que los resultados trimestrales mostraron crecimiento tanto en centros de datos como en computadoras personales.
La presión sobre las acciones de software fue generalizada tras el lanzamiento de nuevas herramientas de automatización por parte de Anthropic que reavivó los temores a una disrupción más rápida en el sector. Desde el máximo histórico de octubre, el grupo acumula una caída superior al 25%, alimentada por el temor a que los avances en inteligencia artificial erosionen modelos de negocio tradicionales.
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El mercado aguarda con cautela la publicación de resultados de Alphabet (GOOGL) al cierre de la sesión. La compañía llega como el mejor desempeño entre las grandes tecnológicas desde comienzos de 2025, con una capitalización que se ha expandido en más de US$2 billones en los últimos meses.
Bret Kenwell, de eToro, señaló que el sector se acerca a niveles de sobreventa y podría estar cerca de una capitulación de corto plazo, aunque advirtió que el riesgo de fondo es una posible reevaluación estructural de las valoraciones una vez que termine el ajuste.
Estrategas de firmas como Jefferies y Wells Fargo coinciden en que la rotación podría extenderse, aunque recuerdan que episodios similares en el pasado coincidieron con fases más turbulentas del ciclo bursátil.
Fuera de la renta variable, el bitcoin (XBTUSD) profundizó su corrección y llegó a caer por debajo de los US$72.000, acumulando un retroceso de más del 40% desde su máximo de octubre. Analistas describen el momento como una “crisis de fe”, con la criptomoneda moviéndose en sintonía con el Nasdaq y perdiendo atractivo como activo refugio. Las salidas de fondos cotizados y el aumento de apuestas en mercados de predicción a favor de nuevas caídas reflejan un deterioro del sentimiento.

En materias primas, el oro volvió a situarse por debajo de los US$5.000 la onza, en una semana de elevada volatilidad tras el abrupto desplome de finales de enero. Aunque el metal sigue ganando más de 10% en el año, la falta de nuevos catalizadores y el fortalecimiento del dólar impulsaron tomas de ganancias.
Aun así, bancos como Deutsche Bank y Goldman Sachs mantienen previsiones alcistas a mediano plazo, apoyadas en tensiones geopolíticas y dudas sobre la política monetaria estadounidense.
El petróleo, en cambio, cerró al alza. El West Texas Intermediate superó los US$65 por barril tras reportes contradictorios sobre las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán. La posibilidad de un fracaso diplomático y de una escalada militar volvió a poner en primer plano el riesgo de interrupciones en el suministro desde Medio Oriente, aunque datos de inventarios en EE.UU. moderaron parte del impulso.
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Finalmente, el cobre retrocedió más de 3% tras su mayor avance diario en años, con el foco regresando a señales de debilidad en la demanda china y al aumento de inventarios en Asia. El metal sigue en niveles históricamente elevados, sostenido por una narrativa de escasez estructural a largo plazo, pero el corto plazo se mantiene dominado por una marcada volatilidad.
¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El precio del dólar fluctuó durante la jornada tras las cifras del mercado laboral. Francesco Pesole, analista de ING, esperaba que el balance de riesgos estuviera ligeramente inclinado al alza esperando cifras favorables, algo que no terminó de darse por lo que no hubo un detonante para una recuperación adicional.
No obstante, el experto destaca que el hecho de que el billete verde se viera afectado en la jornada previa por la corrección en el sector tecnológico estadounidense sugiere que, aunque su atractivo como activo refugio se ha reducido, las preocupaciones del mercado sobre una venta masiva impulsada por factores internos de Estados Unidos se han moderado de forma significativa.

En medio de ese contexto, las monedas de América Latina retrocedieron. El peso colombiano (USDCOP), el chileno (USDCLP), el real brasileño (USDBRL), el peso mexicano (USDMXN) y el peso argentino (USDARS) retrocedieron. El sol peruano (USDPEN) se mantuvo estable.
De cara a los próximos días, BBVA considera que el reajuste técnico reciente ha abierto cierto margen para retomar posiciones largas en divisas latinoamericanas, aunque advierte que la rapidez de la recuperación ha vuelto a tensionar los niveles y que, sin una corrección más profunda y sin entradas más significativas en renta variable, el proceso de prueba de máximos podría continuar.
Las noticias corporativas del día:
- El CEO de Novo Nordisk (NVO), Mike Doustdar, advirtió que las ventas de la farmacéutica danesa podrían caer hasta un 13% este año debido a la fuerte presión de precios en EE.UU. y la competencia de genéricos. Las acciones de Novo cayeron hasta un 20% en Copenhague, reduciendo su valor de mercado a unos US$215.000 millones desde más de US$600.000 millones en 2024.
- Eli Lilly (LLY), por su parte, presentó una perspectiva de crecimiento optimista para 2026, con ventas proyectadas entre US$80.000 millones y US$83.000 millones, lo que supone un aumento de hasta 27% respecto al año anterior y supera las expectativas de Wall Street (US$77.700 millones). El impulso proviene de su fármaco para pérdida de peso Zepbound y el antidiabético Mounjaro, que registraron ingresos trimestrales de US$4.300 millones y US$7.400 millones, respectivamente.

- The New York Times (NYT) añadió 450.000 suscriptores digitales en el cuarto trimestre de 2025, alcanzando un total de 12,8 millones de suscriptores combinados (impresos y digitales), en medio de un entorno mediático desafiante marcado por la disrupción de la inteligencia artificial y tensiones políticas. La compañía reportó ingresos por US$802,3 millones, superando los US$791,6 millones esperados, y ganancias de US$0,89 por acción, también por encima de las previsiones.
- Uber (UBER) anunció que expandirá sus servicios de robotaxis a Hong Kong, Madrid, Houston y Zúrich, como parte de su ambicioso plan de inversión de cientos de millones de dólares en movilidad autónoma. Hong Kong marcará su primer mercado de robotaxis en Asia, mientras la compañía busca desplegar vehículos autónomos en más de 10 mercados globales para finales de 2026. Aunque no reveló fechas específicas ni detalles técnicos.













