Algunos equipos internacionales de búsqueda y rescate urbano procedentes de Colombia, Estados Unidos y Europa han comenzado a retirarse al concluir sus misiones.
Un informe de Oxford Economics señala que, incluso con una deuda externa cercana a US$240.000 millones, los títulos cotizan cerca de su valor razonable.
Los terremotos del 24 de junio obligarán a reconstruir viviendas, hospitales, carreteras y servicios públicos por decenas de miles de millones de dólares. Pero el desafío va más allá del financiamiento.
El Gobierno ha estado inyectando dólares en el mercado local, más de US$7.000 millones desde enero, según estimaciones privadas, lo que ha supuesto una salida de bolívares del sistema financiero como parte de una política restrictiva destinada a estabilizar la moneda.
Los residentes siguen quejándose de que los equipos de rescate aún no han podido llegar a algunas casas derrumbadas, y la escasez de combustible ha dificultado el funcionamiento de la maquinaria pesada en algunas zonas de La Guaira.
El alcalde de Ciudad de Panamá, Mayer Mizrachi, reveló que instaló rastreadores en algunas cajas para confirmar que la asistencia humanitaria llegara a su destino.
El índice de desaprobación de Rodríguez subió al 63,3% en junio, casi cinco puntos porcentuales más que en mayo, según una encuesta de AtlasIntel realizada para Bloomberg News tras el desastre.
La mandataria venezolana también informó que conversa con el FMI y EE.UU. en busca de recursos para la reconstrucción del país tras el doblete sísmico del 24 de junio.
La escasez de diésel se ha convertido en un nuevo obstáculo para las labores de rescate en Venezuela una semana después de los terremotos, dejando en evidencia el deterioro del sistema de combustible del país.
La estimación más reciente, publicada por Verisk, proyecta que las pérdidas económicas superen los US$10.000 millones. El USGS de Estados Unidos y la ONU ya habían hecho valoraciones.
Empresas de construcción, ingeniería y otros sectores están enviando maquinaria pesada, suministros, alimentos y expertos de todo el país a La Guaira, una de las zonas más afectadas por los sismos.