Mientras el mundo debate la sostenibilidad del auge tecnológico, Colombia afronta un 2026 de tasas superiores al 12% e incertidumbre electoral. El panorama exige cautela y abre una ventana de oportunidad en renta fija de corto plazo.
Un choque de desconfianza política podría detonar una depreciación superior al 20%, llevando la tasa de cambio por encima de los COP$4.500, niveles similares a los vistos tras la crisis de desconfianza de 2022.
La medida busca aprovechar un contexto global favorable para el peso para acumular reservas de divisas, declaró el director de Crédito Público, Javier Cuéllar, en una conferencia bancaria en Cartagena.
De acuerdo con analistas del mercado financiero, la explicación está en una combinación de factores globales y locales que han favorecido al peso colombiano más que a otras divisas.
El peso colombiano terminó 2025 entre las monedas más fuertes contra el dólar e inició el 2026 en la misma línea. Los bienes durables son los más beneficiados.
La reciente fortaleza del peso colombiano y la debilidad global del dólar abren el debate sobre la inversión en la moneda, a dónde llegará y quiénes habrán hecho la apuesta correcta.
Si bien el precio del dólar está en su nivel más bajo de la era Petro, los expertos advierten que es transitorio y que una vez terminen las monetizaciones y las operaciones de deuda, se podría ajustar.
La divisa está negociándose alrededor de los COP$3.650 y se cree que el piso puede estar más abajo, pero el precio que el mercado tiene proyectando es muy superior.
El comportamiento del dólar en Colombia durante el cierre de 2025 y el arranque de 2026 ha estado marcado por alta volatilidad, distorsiones locales y un entorno internacional que presiona a la baja al dólar global.
Ni siquiera el más pesimista esperaba que la advertencia de Armando Benedetti, ministro del Interior, en noviembre fuera cierta. Ahora hay quienes no descartan ningún escenario para el futuro, pero por lo pronto ven tasas al alza en enero.
Inflación, PIB, desempleo, dólar y déficit fiscal son algunas de las principales variables que permiten entender cómo cambió la economía durante la era Petro.
El comportamiento de la divisa estuvo marcado por un fuerte impulso externo, amplificado por factores internos como el diferencial de tasas, la monetización de divisas y el componente electoral.
Las elecciones presidenciales de 2026 ya están moviendo a los inversionistas. Acciones, dólar y TES muestran señales distintas frente a un eventual cambio político, en un año marcado por mayor tensión fiscal y encuestas que empiezan a perfilar el rumbo del país.
La debilidad del dólar a lo largo del año contrasta con la reciente apreciación. Expertos aseguran que el fin de monetizaciones del Gobierno tiene que ver con el repunte.
El contexto internacional explicó la fortaleza del peso durante gran parte del año. Desde hace poco más de un mes la estrategia de deuda del país ayudó a dicha fortaleza, pero no hay cómo mantenerla.
De acuerdo con la firma Raddar, el gasto de los hogares, si bien aún presenta crecimiento real, está desacelerando. El aumento de la inflación explica en parte el comportamiento.
El peso colombiano se consolidó como la moneda más fuerte de la región durante el tercer trimestre de 2025, impulsado por el apetito global por riesgo y la estabilidad de la tasa del Banco de la República.
La más reciente Encuesta de Opinión Financiera revela que los analistas esperan que el Banco de la República mantenga su tasa de intervención en 9,25% durante el resto del año.
El 82% de los institucionales prevé una desaceleración en EE. UU., lo que impulsa el refugio en el oro, mientras la mitad espera que el dólar global pierda fuerza.
La más reciente Encuesta de Expectativas del Banco de la República advierte que el PIB apenas avanzará, mientras la inflación vuelve a acelerarse y el desempleo repunta. El dólar y las tasas de interés se mantendrían relativamente estables.