El acuerdo tendrá una vigencia de dos años con posibilidad de renovación, pero no constituye un compromiso vinculante de inversión ni crea sociedad, consorcio o empresa conjunta entre Petrobras y Pemex.
La caída del petróleo y el alivio de las tensiones entre Estados Unidos e Irán impulsaron a las acciones, los bonos y el oro, mientras los inversionistas redujeron sus apuestas sobre nuevas alzas de tasas de la Reserva Federal.
Ambos presidentes de izquierda destacaron proyectos de biocombustibles y una posible alianza entre las petroleras estatales de sus respectivos países: Pemex y Petrobras.
Las amenazas de bloquear la inauguración incluyen a dueños de rechos de palcos en el estadio Azteca, propiedad de Grupo Ollamani del magnate mexicano Emilio Azcárra Jean.
Un creciente coro de analistas y compradores de bonos respaldan la idea de ejecutivos de Pemex sobre que la empresa estaba considerando recurrir a los mercados internacionales.