Ferrari consolida márgenes y visibilidad con una estrategia de exclusividad, mientras Porsche entra en una fase de reestructuración que divide al mercado entre valor y riesgo.
El retroceso del petróleo dio un respiro a los mercados, pero la volatilidad persiste en medio de un conflicto que sigue tensionando la oferta energética global.
El vehículo codiseñado por el fabricante italiano y el estudio del diseñador del iPhone rechaza la visión imperante en la industria tecnológica de autonomía e interiores dominados por pantallas.
La debilidad del consumo en EE. UU. volvió a encender las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, pero al mismo tiempo alimentó las dudas sobre la solidez del crecimiento económico.
Ferrari presentó resultados y previsiones que superaron las expectativas del mercado, impulsando la acción hasta su mayor alza diaria en años y disipando temores sobre márgenes y demanda.
Con una producción limitada y un enfoque en el territorio, la empresa italiana evita expandir el volumen y concentra sus esfuerzos en la construcción de valor a través de la experiencia.
El aumento de precios y la demanda de vehículos personalizados ayudaron a Ferrari a superar la debilidad del mercado chino y los efectos de los aranceles en EE.UU.
La presentación a inicios de octubre de algunos elementos del Elettrica, el primer modelo totalmente eléctrico de Ferrari, se vio empañada por proyecciones financieras que decepcionaron a los inversionistas.