El club español, convertido ya en una máquina global de ingresos, se posiciona en el centro de un pulso entre poder financiero, banca y gobernanza corporativa.
La incertidumbre geopolítica volvió a presionar a las bolsas europeas y llevó al Ibex 35 a cerrar en rojo, mientras el mercado sigue atento a las tensiones entre Washington, Teherán y Beijing.