Una combinación de factores, incluidos el mal clima, los aranceles y una baja en las cabezas de ganado, ya está impulsando los precios de los alimentos a un ritmo superior al promedio.
Las previsiones para el verano apuntan a temperaturas más altas de lo normal en toda Asia, mientras que un patrón meteorológico de El Niño podría hacer las cosas aún más calurosas.
La tierra no puede absorber toda el agua de las tormentas fuertes y esporádicas, dejando que gran parte de ella se evapore. Eso está ocurriendo a escala mundial, según una nueva investigación.
“Los fenómenos climáticos extremos seguirán ocurriendo, pero podemos evitar que desencadenen crisis humanitarias”, dijo Lena Savelli, Directora regional del Programa Mundial de Alimentos.
Meteorólogos de Estados Unidos elevaron la probabilidad de un fenómeno de El Niño en los próximos meses, con riesgos de impactos extremos sobre cultivos, energía y temperaturas globales.