El peso colombiano podría mantener niveles bajos en el corto plazo, pero la caída del petróleo y el regreso de los fundamentales llevarían al dólar hacia COP$3.530 al cierre de 2026.
La apreciación del peso colombiano está redistribuyendo ingresos entre consumidores, Gobierno, exportadores y personas que reciben recursos en dólares.
La rentabilidad del peso se acerca al 20% en 2026, lo que la convierte en la moneda con mejor rendimiento del mundo, ya que los inversores se endeudan en monedas de bajo rendimiento para comprar activos con mayor rentabilidad.
El peso colombiano ha sido una de las monedas más fuertes durante el último año. Pasó de niveles cercanos a los COP$4.000 a casi romper los COP$3.000 a la baja. El BanRep ahora intervendrá para evitar que eso suceda abruptamente.
La debilidad global del billete verde respondió al alivio temporal en las tensiones de Medio Oriente, a un crecimiento del PIB de Estados Unidos más débil de lo esperado y a una inflación PCE que se moderó en junio.
La fortaleza del peso y sus efectos sobre sectores económicos que dependen de la tasa de cambio entraron en la ecuación de la Junta del Banco de la República y su estrategia monetaria.
Entre enero y mayo de 2026, las importaciones de vehículos de transporte particular alcanzaron US$3.161,2 millones, un salto del 68,2% frente a los US$2.454,5 millones registrados en el mismo periodo de 2025.
Para los analistas no hay sustento técnico que apoye un dólar más barato, pero aun así no se descartan que, al menos parcialmente, baje de COP$3.000 para luego rebotar.
Un repunte de la aversión al riesgo global, un shock geopolítico o un cambio de tono más agresivo de la Fed podría revertir esta apreciación selectiva de las monedas locales frente al precio del dólar.
En los últimos 12 meses, el billete verde ha perdido cerca de 19,6 % de su valor frente al peso colombiano (COP), uno de los desplomes más pronunciados entre las monedas emergentes en 2026.
La debilidad del dólar frente a otras divisas globales, sumada a los elevados precios de las materias primas, configura un escenario macroeconómico favorable para América Latina.
Recibirá un país con inflación duplicando la meta, un peso fuerte, un desempleo en mínimos, pero con sombras, y un crecimiento económico pobre. El mercado espera señales concretas en la dirección correcta.
El presidente Petro destacaba que las divisas que llegaban por el turismo ya habían reemplazado lo generado por el petróleo y el carbón en su mejor año. Apenas unos meses después, termina la euforia.
El peso colombiano cada vez se consolida más como la moneda más fuerte de los mercados emergentes. En lo que va del año se aprecia más de 16% y los inversionistas se cuestionan cuánto más durará “barato”.
El pronóstico de dólar más barato lo hace Bank Julius Baer que le apunta a un precio de COP$3.320 en el tercer trimestre y de COP$3.300 en el cuarto trimestre.