La caída del dólar frente al peso colombiano modifica la percepción de Colombia como destino económico en América Latina y genera efectos mixtos en hoteles, restaurantes y rentas cortas.
La fortaleza del peso colombiano pende de un hilo. El tema fiscal asecha, mientras se resuelve el frente político. Las elecciones legislativas serán determinantes en el precio futuro.
El peso colombiano está desafiando los problemas económicos y políticos después de que un giro sorprendentemente duro de la política monetaria reforzara el carry trade dominante.
El máximo tribunal de justicia estadounidense determinó que el presidente Trump excedió sus facultades al aplicar tarifas generalizadas a productos de múltiples países invocando poderes de emergencia.
Mientras el mundo debate la sostenibilidad del auge tecnológico, Colombia afronta un 2026 de tasas superiores al 12% e incertidumbre electoral. El panorama exige cautela y abre una ventana de oportunidad en renta fija de corto plazo.
Un choque de desconfianza política podría detonar una depreciación superior al 20%, llevando la tasa de cambio por encima de los COP$4.500, niveles similares a los vistos tras la crisis de desconfianza de 2022.
Mientras desde el frente financiero se insiste en aprovechar la coyuntura con visión de largo plazo, desde el análisis económico se advierte sobre la necesidad de coberturas cambiarias para mitigar riesgos.
La medida busca aprovechar un contexto global favorable para el peso para acumular reservas de divisas, declaró el director de Crédito Público, Javier Cuéllar, en una conferencia bancaria en Cartagena.
El banco identificó 12 episodios de política monetaria restrictiva en Colombia, pero advierte que la última decisión del emisor marca un quiebre respecto a los patrones anteriores por la magnitud del ajuste.
De acuerdo con analistas del mercado financiero, la explicación está en una combinación de factores globales y locales que han favorecido al peso colombiano más que a otras divisas.
Tener ahorros en dólares dejó de ser una práctica limitada a grandes patrimonios y se ha convertido en una alternativa cada vez más común entre los colombianos.
El peso colombiano terminó 2025 entre las monedas más fuertes contra el dólar e inició el 2026 en la misma línea. Los bienes durables son los más beneficiados.
La reciente fortaleza del peso colombiano y la debilidad global del dólar abren el debate sobre la inversión en la moneda, a dónde llegará y quiénes habrán hecho la apuesta correcta.
El dólar sigue desafiando las proyecciones del mercado, aunque el consenso de los expertos cree que su nivel debería estar cerca de los COP$3.900, la moneda abre las apuestas sobre si logrará romper los COP$3.600 a la baja.
Si bien el precio del dólar está en su nivel más bajo de la era Petro, los expertos advierten que es transitorio y que una vez terminen las monetizaciones y las operaciones de deuda, se podría ajustar.