Las acciones de los mercados emergentes subieron hasta alcanzar máximos históricos y las divisas también se dispararon en medio del creciente optimismo de que EE.UU. e Irán están cada vez más cerca de alcanzar un acuerdo de paz.
El yen subió a 155,57 por dólar, su nivel más alto desde finales de febrero. Posteriormente, el yen volvió a depreciarse y cotizaba en torno a los 156,51 después del mediodía en Nueva York.
Los ingresos cayeron un 5% a 14.700 millones de francos suizos (US$18.700 millones), dijo Roche el jueves, frente a una predicción media de los analistas de 15.100 millones de francos.
El dólar borró las ganancias acumuladas desde el inicio de la guerra tras la reapertura del estrecho de Ormuz, en medio de una menor demanda de activos refugio.
El banco anticipa una transición hacia otra fase del dólar, donde el impacto económico del shock energético gana peso frente al sentimiento de mercado y redefine el desempeño de las monedas emergentes.
El aumento de la volatilidad de los mercados, exacerbada por la guerra en Irán, está impulsando a los inversores a diversificarse y alejarse del dólar.
Las proyecciones reflejan una región menos homogénea, donde el comportamiento cambiario dependerá de la interacción entre factores externos, ciclos monetarios y eventos políticos a lo largo de 2026.
Lejos de ser solo un refugio, el oro es un mercado de escala global que combina escasez, liquidez y un peso creciente en la arquitectura financiera internacional.
El dólar se encamina a su mejor mes desde 2024 impulsado por la guerra en Medio Oriente, la crisis energética y un renovado apetito por activos refugio. Las apuestas alcistas superan los US$7.000 millones.
El yen cotizaba a 159,90 a las 10:01 a.m. en Tokio, tras haber caído el lunes a 160,46, después de debilitarse durante cuatro días consecutivos la semana pasada.
Un siglo y cuarto de datos comparables entre países muestra una jerarquía clara. La diversificación y la disciplina de largo plazo emergen como factores clave.
La divisa estadounidense se fortalece frente a sus pares mientras los inversionistas reducen riesgo y se posicionan ante una posible intensificación del conflicto en Medio Oriente.
Los índices de volatilidad de JPMorgan muestran que las divisas de las naciones en desarrollo han oscilado menos que las de sus pares del Grupo de los Siete durante casi 200 días consecutivos, el tramo más largo desde 2008.
Los jefes de Finanzas de la eurozona están presionando para reforzar el papel internacional del euro, mientras la volatilidad política en EE.UU. y un dólar más débil reconfiguran el equilibrio monetario global.
Las divisas de todo el mundo han sufrido las mayores oscilaciones desde el pasado mes de abril, con el dólar cayendo a mínimos de cuatro años y el euro disparándose a máximos de cinco años la semana pasada.
El billete verde subió el viernes lo máximo desde mayo, pero aun así, sigue estando muy por debajo de hace un año, y eso tiene implicaciones para los operadores de renta variable.