El presidente electo aseguró que los colombianos no deben asumir el costo del deterioro de las finanzas públicas y afirmó que su administración priorizará la disciplina fiscal, la eficiencia del gasto y el crecimiento económico.
Recibirá un país con inflación duplicando la meta, un peso fuerte, un desempleo en mínimos, pero con sombras, y un crecimiento económico pobre. El mercado espera señales concretas en la dirección correcta.
El paquete que se está negociando con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la entidad regional CAF combinaría financiación de inversiones, garantías de crédito y apoyo al programa de ajuste fiscal del Gobierno.
Caputo atribuyó el déficit primario de junio a la combinación de menores ingresos, la postergación del pago del Impuesto a las Ganancias para personas humanas y mayores gastos por el aguinaldo.
El nuevo gobierno de Colombia ha reconocido que se necesita hacer un recorte de gasto, pero a la vez se sabe que el margen es estrecho. Sin embargo, un análisis de Corficolombiana detalla cómo puede hacerse.
S&P Global Ratings rebajó en abril la calificación crediticia de Colombia al nivel más bajo de su historia, después de que el gobierno del presidente Gustavo Petro suspendiera el año pasado la regla fiscal que limitaba la capacidad del país para aumentar su endeudamiento.
En entrevista con Bloomberg Línea, Mauricio Villamizar, codirector del Banco de la República, advirtió que uno de los grandes riesgos que enfrenta Colombia que se normalice tener una inflación del 5% o 6%.
Analistas dicen que la prioridad del próximo ministro de Hacienda debería ser ejecutar operaciones de manejo de deuda para aprovechar la caída de las tasas de interés, más que renegociar las obligaciones del país.
Los analistas coinciden en que el principal reto del nuevo ministro será recuperar la credibilidad fiscal con un fuerte ajuste del gasto, mayor transparencia sobre las cuentas públicas y señales claras de cómo reactivar la inversión.
El acelerado ritmo de emisión de TES ha llevado al Ministerio de Hacienda a utilizar cerca del 78% del cupo autorizado para 2026. El próximo Gobierno tendrá que buscar alternativas para financiarse.
ANIF plantea que enfrentará un escenario fiscal más complejo que el previsto oficialmente, con un mayor déficit, riesgos asociados a la ejecución presupuestal y la necesidad de aplicar ajustes en gasto e ingresos.
S&P señaló que persiste el riesgo de que la calificación crediticia de EE.UU. pueda bajar en los próximos dos años si aumentan los déficits, debido a que los legisladores no logran contener el gasto.
El choque de marzo con el ministro de Hacienda, Germán Ávila, llevó a la Junta a quedarse quieta en la reunión de abril. Con presidente ya electo, el Emisor buscaría avanzar en su propósito de atajar la inflación.
Recibirá una situación fiscal "crítica", con elevadas presiones de gasto, un recaudo débil y la necesidad de implementar ajustes tributarios, recortes del gasto y operaciones de manejo de deuda para evitar un mayor deterioro de las finanzas públicas.
Andrés Pardo Amézquita, jefe de Estrategia Macro para América Latina de XP Investments, asegura que las necesidades son mayores a las que sugiere el Marco Fiscal del MinHacienda.
El banco considera razonables los supuestos macroeconómicos del Gobierno, pero advierte que la consolidación fiscal depende de recortes de gasto aún no especificados.
Germán Umaña, asesor económico del candidato de izquierda, habla de dónde llegarán los recursos que hoy aliviarían la crisis fiscal, la relación con el banco central y la visión sobre Ecopetrol.
El Marco Fiscal de Mediano Plazo confirma que las finanzas públicas colombianas llegan al cambio de gobierno en estado crítico. Los números oficiales ya son preocupantes, pero los cálculos independientes pintan un panorama todavía más tenso.
La primera vuelta presidencial provocó una fuerte valorización de los activos colombianos, pero la atención del mercado pronto se trasladará a los retos fiscales, económicos y sociales que enfrentará el próximo presidente.