Esa cantidad incluiría US$120.000 millones de las cuentas propias de los bancos y US$65.000 millones de la movilización de capital privado, dijo Ilan Goldfajn, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo.
El llamado de Lula se produjo al inicio de la conferencia COP30, en la que la atención se centra en hacer más para frenar la contaminación que calienta el planeta, preservar los bosques y realizar la transición a combustibles que emitan menos gases.
Los inversores en bonos cat esperan ahora que el acontecimiento desencadenante forzado por Melissa, un enorme huracán de categoría 5, acabe por despejar esas dudas.
Durante las próximas dos semanas, los negociadores intentarán acordar una hoja de ruta que satisfaga tanto a los mayores productores de combustibles fósiles como a los países más vulnerables.
El presidente brasileño será anfitrión de la cumbre COP30 de la ONU y deberá enfrentar tensiones que definirán su legado climático. Su actual mandato corre el riesgo de empañar su liderazgo ambiental a nivel mundial.
Los países en desarrollo carecen de financiación suficiente para ayudarles a ampliar las fuentes de energía limpia, y también para adaptarse y hacer frente a las condiciones meteorológicas cada vez más extremas derivadas del cambio climático.
Las dos crisis desencadenadas por los ataques contra presuntos narcotraficantes que operan en América Latina han relegado el cambio climático a un segundo plano.