La ola de calor más intensa del verano elevó la mortalidad en Francia y obligó a reforzar la respuesta sanitaria, mientras las temperaturas extremas continúan afectando a gran parte de Europa.
La ola de calor deja de ser un fenómeno meteorológico para convertirse en un factor de mercado. El aumento de la demanda eléctrica, la presión sobre infraestructuras y los nuevos riesgos climáticos están reconfigurando las perspectivas para múltiples sectores europeos.
El Niño, confirmado por los científicos a principios de este mes, se caracteriza por un calentamiento del océano Pacífico que altera los patrones climáticos globales, lo que puede dañar los cultivos.
La alta probabilidad de un El Niño fuerte en 2027 podría elevar las temperaturas en algunas partes del mundo, disparando la demanda de energía, perjudicando las cosechas y reactivando las presiones inflacionarias.
Las temperaturas en una zona del Pacífico ecuatorial que se supervisa de cerca para definir los fenómenos de El Niño y La Niña se sitúan actualmente en 29,4°C (84,9°F), es decir, 1,7°C por encima de la media de los últimos 30 años.
Hábitat para la Humanidad plantea que los gobiernos, organismos multilaterales, empresas y financiadores deben reconocer la vivienda como infraestructura esencial para la adaptación climática.
La muerte de los arrecifes de coral y el agotamiento de las poblaciones de peces son señales del “grave riesgo” que corre la salud marina, según la tercera Evaluación Mundial de los Océanos.
Las advertencias de calor se extienden desde Maine hasta Carolina del Sur, incluyendo Nueva York, donde altas temperaturas y humedad harán que las condiciones se sientan cerca 39C.
El mayor gasto mundial impulsará las ventas y los beneficios de las reaseguradoras y las empresas dedicadas a la eficiencia energética y seguridad climática, según analistas de Bloomberg Intelligence.
La calificadora consideró que la subasta de energía firme realizada en mayo de 2026 no será suficiente para aliviar las presiones inmediatas sobre la confiabilidad del sistema eléctrico.
Meteorólogos de Estados Unidos elevaron la probabilidad de un fenómeno de El Niño en los próximos meses, con riesgos de impactos extremos sobre cultivos, energía y temperaturas globales.
El desplome del cacao tras el rally récord de 2024 golpea a productores de América Latina, mientras el mercado global pasa de déficit a superávit y la demanda sigue debilitándose.
El cierre de Ormuz y el clima extremo impulsan los precios agrícolas a máximos de dos años, elevando los costos de alimentos y los riesgos inflacionarios.
Alerta por el fenómeno de El Niño. La Organización Meteorológica Mundial espera que para los meses de mayo, junio y julio las temperaturas de la superficie terrestre sean superiores a lo normal en casi todo el planeta.