El encarecimiento del crudo reconfigura el panorama para América Latina, una región con exportadores de petróleo, pero también con economías dependientes de importaciones energéticas.
El mejor inicio de año de las acciones latinoamericanas desde 1991 choca con un shock externo: petróleo al alza, mayor aversión al riesgo y presión cambiaria.
La prevalencia de obesidad en adultos en la región se ha duplicado desde el año 2000, con Mesoamérica en el nivel más alto, según el informe Visión Regional 2025 de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición.
En Centroamérica y el Caribe, un seguro paramétrico regional desembolsa fondos unos 14 días después de los desastres, aunque la mayor parte de los daños sigue sin cobertura.
La acción representa una escalada en los esfuerzos de la administración Trump por atacar a grupos e individuos sospechosos de tráfico de drogas en América Central y del Sur.
El BID ve un entorno externo caracterizado por un aumento en las tensiones geopolíticas, cambios en las políticas comerciales y un alza en las tasas de interés mundiales.
Según estimaciones citadas por UNOPS, las adquisiciones públicas representan hasta un 30% del presupuesto general del Estado y tienen un alto riesgo de caer en corrupción.
México y Colombia enfrentan inflación persistente por salarios y políticas fiscales. Brasil podría recortar tasas. Costa Rica mantiene inflación baja y política monetaria rígida.
El sector logístico e industrial se mantiene como el favorito, a la par que se está consolidando como el principal refugio de capital, de acuerdo con la consultora CBRE.
La consistencia de las proyecciones para 2026/27 coloca a Brasil en el centro del ajuste global y desplaza el foco desde la escasez hacia la recomposición de inventarios.
La reapertura del mercado de OPI en América Latina dependerá menos del entusiasmo y más de valuaciones, tasas estables y empresas con escala y gobierno corporativo robusto.
Con 15 puestos de bolsa, más de 78 fondos de inversión y cientos de productos financieros, el mercado de valores de la República Dominicana atrae cada vez a más menores de 35 años.