Las autoridades panameñas tomaron el control de dos puertos a uno y otro extremo del Canal de Panamá tras finalizar el proceso legal que anuló la concesión a la compañía CK Hutchison Holdings.
La medida podría descarrilar inversiones potenciales por valor de miles de millones de dólares, dijeron las personas, que pidieron no ser identificadas al discutir asuntos privados.
La CSJ de Panamá declaró inconstitucional el contrato de CK Hutchison Holdings para operar dos puertos del canal, Balboa y Cristóbal. La decisión no cayó bien en el gigante asiático.
El conglomerado con sede en Hong Kong dijo que su unidad local, Panama Ports Co., “perseguirá vigorosamente” el caso bajo las reglas de la Cámara Internacional de Comercio, conocida como ICC.
Donald Trump ha planteado recuperar el control del Canal de Panamá como un objetivo de su gobierno, en un contexto de creciente influencia de China en la región.
En lugar de bloquear los planes para un año completo, el programa permitirá a las empresas comprometerse en bloques de seis meses, dijo la autoridad en un comunicado el lunes.
Este proyecto fue oficializado por el presidente panameño, José Raúl Mulino, durante una visita en Japón, donde se reunió con empresarios y banqueros en busca de inversión y financiamiento.
El mandatario de Panamá, José Raúl Mulino, buscará atraer inversión extranjera durante su visita a Japón. Además de verse con el primer ministro, Shigeru Ishiba, se reunirá con representantes de compañías como Sumitomo.
La Autoridad del Canal de Panamá espera abrir una licitación para operar dos puertos: uno en la costa atlántica y otro en la pacífica, ambos conectados a un gasoducto de gas licuado de petróleo.
Pekín ha considerado la venta de los 43 puertos de CK Hutchison como una amenaza porque incluye el traspaso de dos puertos a lo largo del Canal de Panamá.
Para el Gobierno de Panamá, haber mantenido la calificación de riesgo es “una señal clara de confianza internacional en el potencial económico” del país.