Tomando como ejemplo a Honduras y Uganda, una investigación analiza en qué medida el cultivo del café genera costos ecológicos y sociales que aún no se incluyen en el precio de venta.
Claudio Hidalgo, presidente para Latam, y Estefanía Barbosa, directora de área en Brasil, cuentan que mejorar la experiencia del usuario es cada vez más importante para atraer y retener clientes.
Productores al occidente del país trabajan por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en sus cafetales, mientras los grandes compradores del grano aromático endurecen las exigencias.
En diciembre ingresaron US$1.173 millones por ese concepto, lo que implicó un crecimiento de 6,8%. En el consolidado de 2025 superaron los US$13.000 millones, unos COP$53 billones.
Las ventas comparables de Starbucks crecieron 4% por segundo trimestre consecutivo, superando expectativas y dando impulso a la estrategia de recuperación del CEO Brian Niccol.
Los datos tienen en cuenta la caída del volumen exportado en los meses en los que se aplicó el arancel adicional de hasta el 50%, de julio a noviembre.
El peso colombiano es la moneda más fuerte en Latinoamérica y entre los mercados emergentes frente al dólar. A los cafeteros les preocupa esta situación.
Es una tendencia comercial que está aumentando la competencia para algunas de las cadenas más grandes, pero también un cambio cultural entre los miembros de la Generación Z, conscientes de los costes.
En una entrevista con Bloomberg Línea, Mariane Wiederkehr detalla los planes de la cadena global de cafeterías en el país, que incluyen un nuevo formato de tienda, un enfoque en la comodidad y las ocasiones de consumo, un nuevo menú con comidas e inversión en baristas.
El banco revisa sus previsiones para café, cacao y azúcar ante señales de estabilización en los mercados. El informe destaca factores estructurales y coyunturales que podrían poner fin a la racha alcista de 2025.
Las mujeres representan casi un tercio de los 525.000 caficultores registrados en Colombia, más de 10 puntos porcentuales más que a finales de la década de 1990.
Las regiones tradicionales de cultivo en Brasil, centradas en la arábica, vienen enfrentando sequías más intensas y frecuentes, además de temperaturas más elevadas.