La tensión geopolítica impulsa compras de bonos del Tesoro, oro y franco suizo, mientras crece el temor a un shock petrolero ligado al Estrecho de Ormuz.
La debilidad del consumo en EE. UU. volvió a encender las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, pero al mismo tiempo alimentó las dudas sobre la solidez del crecimiento económico.
Tanto los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 como a 30 años subieron al menos tres puntos básicos en Asia después de que el mercado estuviera cerrado el lunes debido a un feriado en Estados Unidos.
Unos US$3,3 millones se apostaron en Polymarket a si Jesucristo regresaría en 2025. La mayoría ganó apostando al “No”, con rendimientos superiores a activos considerados seguros.
Los rendimientos bajaron en la primera jornada de negociación del año tras un sólido 2025. El mercado apuesta por recortes de tasas, aunque la resiliencia de la economía estadounidense plantea dudas.
Los fracasos de esa semana se produjeron en medio de un colapso de las tasas de interés disponibles para los propietarios de la nota a 10 años más reciente.
El banco traza un escenario de alza para la renta variable estadounidense, con foco en beneficios empresariales, ciclo de IA y mayor participación de medianas compañías.
El mercado de bonos estadounidense mantiene su impulso, pero la falta de datos clave y la cautela de la Fed generan dudas sobre la sostenibilidad del rally.
Las acciones asiáticas subieron junto con los futuros de los índices bursátiles estadounidenses. Los avances superaron a los descensos en una proporción de siete a uno en el índice Topix de Japón.
Scott Bessent reveló anteriormente que EE.UU. también había comprado pesos el jueves en el tipo de cambio paralelo de Argentina conocido por los inversores como el “blue-chip swap”.