Banco de Bogotá anticipa una moderación de la actividad en la segunda mitad del año por el agotamiento del gasto privado y público, la debilidad de sectores clave y el impacto inicial del terremoto.
Las colocaciones sucesivas ganan terreno en el mercado de capitales colombiano. Los bancos están marcando el camino, pero más empresas llegarán ante la “agilidad” que promete el mecanismo.
Analistas dicen que la prioridad del próximo ministro de Hacienda debería ser ejecutar operaciones de manejo de deuda para aprovechar la caída de las tasas de interés, más que renegociar las obligaciones del país.
Recibirá una situación fiscal "crítica", con elevadas presiones de gasto, un recaudo débil y la necesidad de implementar ajustes tributarios, recortes del gasto y operaciones de manejo de deuda para evitar un mayor deterioro de las finanzas públicas.
Tras depurar el efecto de una operación financiera temporal del Gobierno, las cifras muestran un fuerte incremento del apetito de los inversionistas extranjeros por los TES colombianos.
La tasa de cambio se ha consolidado cerca de los COP$3.780, un nivel que el Banco de Bogotá considera “justo” frente a sus pares, mientras aumentan las expectativas sobre el impacto electoral en el mercado cambiario.
El Ministerio de Finanzas de Colombia está comprando de nuevo dólares en el mercado al contado, según los operadores, mientras las autoridades se preparan para pagar un controvertido swap en francos suizos antes de las elecciones presidenciales de finales de este mes.
La fuerte creación de puestos en el Estado explica buena parte de la caída del desempleo en 2026, pero desde Banco de Bogotá advierten que el impulso podría ser temporal si no mejora la situación fiscal.
Altos precios del crudo aumentarían el recaudo asociado a las retenciones de renta del sector petrolero, lo que tendría efectos en las principales variables macroeconómicas.
El choque salarial elevó la inflación y obligó a subir tasas, debilitando la economía y encareciendo el financiamiento del Estado en un momento de alta sensibilidad en los mercados.
La iniciación de construcción de viviendas nuevas en el país marcó, en enero, su nivel más bajo en la historia, mostrando que el sector constructor y, por lo tanto, la inversión, habrían continuado débiles.
El sector financiero y las holdings enfrentan un cierre de año marcado por efectos no recurrentes, desinversiones estratégicas en Centroamérica e impactos regulatorios que presionan las utilidades.
Mientras el gasto público en Colombia saltó del 0,6% al 7,1% en el último año, la inversión privada se mantuvo estancada con un leve avance del 1,8%. Ese desbalance ha elevado las tasas de interés y la incertidumbre.
El dato de inflación de enero mostró presiones asociadas al aumento del salario mínimo en varios rubros, especialmente en servicios intensivos en mano de obra, sin que el resultado agregado fuera peor de lo esperado.
El más reciente Informe de Política Monetaria anticipa que la recuperación perderá tracción desde 2026, en un escenario marcado por alzas aceleradas en la tasa de interés.