Cómo surgió el polémico plan de la FIFA para vender parte de su negocio

La FIFA busca captar hasta US$4.200 millones con la venta de una participación de su nueva división de medios, una iniciativa que ha desatado críticas de dirigentes, políticos y aficionados.

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Por Giles Turner - Todd Gillespie - Rebecca Torrence

Bloomberg — La polémica que sacude el fútbol internacional a raíz de los planes de la FIFA de vender una participación en su nueva división de medios de comunicación tuvo su origen en unas conversaciones secretas mantenidas el año pasado, cuando el presidente del organismo internacional de este deporte se reunió con Joshua Kushner, el inversor de capital riesgo con vínculos familiares con el presidente Donald Trump.

Las conversaciones entre Kushner y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se centraron en buscar formas de ayudar a la FIFA a maximizar los ingresos procedentes de sus activos comerciales, según personas familiarizadas con el asunto que solicitaron permanecer en el anonimato al tratar información privada. Si bien esta organización sin ánimo de lucro recauda grandes sumas de dinero cada cuatro años gracias al Mundial masculino, unos US$15.000 millones en 2026, registra pérdidas en los años en que no se celebra el torneo.

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Por su parte, Kushner había invertido indirectamente en la industria del deporte en el pasado y buscaba nuevas oportunidades para su empresa, conocida como Thrive.

La FIFA estaba decidida a encontrar una forma de rentabilizar mejor sus derechos de retransmisión y, a principios de 2026, recurrió a JPMorgan Chase & Co. (JPM) para estudiar cómo agruparlos por separado, elaborar la propuesta para los inversores e identificar a los posibles interesados que quisieran adquirir una participación, según indicaron personas familiarizadas con la estrategia.

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Ahora, mientras la FIFA lleva a cabo un plan para recaudar hasta US$4.200 millones a través de una nueva sociedad de cartera de Thrive y otros inversores externos, se enfrenta a una reacción negativa por parte de los aficionados.

Apenas unas semanas tras la conclusión de la primera Copa del Mundo masculina celebrada en Norteamérica en tres décadas, los puristas del fútbol denuncian lo que consideran una degradación de este deporte, en el que priman el dinero, la fama y el poder por encima de lo que es mejor para el fútbol. Señalan a antiguos dirigentes condenados por corrupción y el apoyo de Infantino a Trump y a su administración.

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Kushner, Kloss

Un portavoz de la FIFA no respondió a las preguntas sobre cómo se formuló el acuerdo. Thrive y JPMorgan se negaron a hacer comentarios.

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Aunque es conocido principalmente por sus inversiones en capital riesgo y por ser hermano de Jared, yerno de Donald Trump, Joshua Kushner lleva años manteniendo una participación indirecta en la industria del deporte. Se convirtió en inversor de los Memphis Grizzlies, de la Asociación Nacional de Baloncesto, alrededor de 2018. Su esposa, la modelo Karlie Kloss, es amiga de David Beckham desde una campaña de Adidas de 2017, y se ha visto a la pareja en las gradas animando al Inter Miami.

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Es posible que esa afinidad por el deporte pase ahora a ocupar un lugar más destacado en la estrategia empresarial de Kushner. Tras los excelentes resultados obtenidos por la empresa de capital riesgo Thrive, que ha respaldado a empresas como OpenAI, Stripe y SpaceX (SPCX), Kushner estaba deseando incorporar nuevos tipos de inversiones bajo el paraguas de Thrive.

JPMorgan aportó su experiencia en proyectos controvertidos relacionados con el fútbol. Hace cinco años, acordó respaldar la Superliga europea, una iniciativa separatista, con 4.000 millones de euros (US$4.800 millones). El plan consistía en crear una nueva competición que garantizara partidos e ingresos a los clubes europeos participantes durante los próximos años, pero el proyecto fracasó. La mayoría de los equipos se retiraron, mientras aficionados, jugadores y políticos condenaban la idea.

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En esta ocasión, la hipótesis entre los responsables de la FIFA, Thrive y JPMorgan era que el nuevo plan no sería tan polémico como la Superliga, según personas familiarizadas con el asunto. La Superliga pretendía cambiar las propias competiciones, mientras que el nuevo plan buscaría cambiar la forma en que la FIFA obtiene ingresos, señaló una de las personas.

El precedente del PGA Tour

La idea de obtener capital a partir de las principales operaciones comerciales y de torneos de la FIFA tiene precedentes en otros deportes. El PGA Tour, también una organización sin ánimo de lucro, recaudó miles de millones en 2024 al escindir su negocio comercial y de medios de comunicación, atrayendo a importantes inversores como Steve Cohen y John W. Henry.

Las conversaciones entre JPMorgan, Thrive y la FIFA continuaron durante el Mundial. Aunque el evento resultó tremendamente lucrativo, la intervención política empañó el torneo. Todo comenzó cuando Infantino otorgó a Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA a finales del año pasado, y continuó con la decisión de la FIFA de suspender la sanción de un partido impuesta a un jugador estadounidense tras la presión ejercida por Trump.

Los demócratas en Washington ya estaban molestos por la relación de Trump con Infantino y la FIFA, una relación que, según los críticos, constituía un ejemplo de cómo el presidente utilizaba el poder de su cargo para obtener beneficios económicos personales.

El demócrata de mayor rango en la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, Jamie Raskin, de Maryland, escribió a Infantino el 26 de julio exigiéndole documentos, comunicaciones, registros de visitantes y una lista de cualquier objeto de valor entregado por la FIFA a Trump, a su familia y a sus colaboradores, o a la empresa inmobiliaria de la familia.

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El plan de la FIFA de vender participaciones minoritarias sugería corrupción, afirmó Raskin en un comunicado, en el que señaló los vínculos de Kushner con la familia de Trump.

Al ser preguntado al respecto, el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, afirmó que la “visión audaz y el liderazgo decisivo” de Trump contribuyeron a garantizar que el Mundial de este año “supusiera un enorme impulso económico para las ciudades anfitrionas y ofreciera una experiencia segura y sin contratiempos a millones de aficionados y deportistas”.

“Sin duda, pasará a la historia como uno de los eventos deportivos más grandiosos y exitosos de la historia”, añadió.

Jared Kushner actuó como persona de contacto en la Casa Blanca para el grupo que impulsó la candidatura de Estados Unidos, México y Canadá para organizar conjuntamente el Mundial de 2026, y en 2024 contribuyó a garantizar que la final se disputara en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.

Por su parte, Joshua Kushner ha apoyado en el pasado causas y candidatos demócratas, incluso con aportaciones económicas, y afirmó que no votó a Trump en 2016.

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Deportes en directo

La nueva entidad, denominada FIFA Forward Enterprise, permitiría a la FIFA asignar un valor de mercado a algunos de sus activos comerciales más valiosos en un momento en el que la demanda de derechos de retransmisión de eventos deportivos en directo de alta calidad es elevada.

FFE tendría un valor de US$20.000 millones, y la mayor parte de los fondos generados por la entidad se distribuiría en última instancia entre las federaciones miembro de la FIFA a través del programa “FIFA Forward”, que proporciona financiación para proyectos de desarrollo del fútbol en todo el mundo.

Una presentación de 25 páginas elaborada por la FIFA y JPMorgan y enviada a las federaciones miembro afirmaba que una “reforma de gobernanza de gran alcance” había fortalecido a la FIFA más que nunca y que la recaudación de fondos impulsaría el crecimiento al proporcionar financiación a largo plazo para el desarrollo. En ella se destacaban datos que mostraban que, si bien los partidos de la Copa del Mundo se encuentran entre los eventos deportivos más vistos del mundo, los ingresos anuales quedan muy por detrás de los de otros deportes.

La presentación indicaba que las nuevas inversiones podrían liberar fondos que permitirían distribuir US$20 millones por asociación miembro durante el próximo ciclo de cuatro años, frente a los US$8 millones del último ciclo. La organización también podría desembolsar hasta US$20 millones adicionales por miembro para proyectos de gran envergadura.

La empresa de Kushner iba a ser el inversor principal del nuevo proyecto. Para el inicio del Mundial, ya había puesto en marcha Thrive Eternal, un holding estructurado para realizar inversiones a largo plazo en marcas emblemáticas. Según la empresa, sus socios comanditarios iniciales son inversores actuales de Thrive.

En abril, Thrive Eternal llegó a un acuerdo para invertir en los San Francisco Giants de la Major League Baseball. Asimismo, ha contratado a banqueros de inversión y ha barajado la posibilidad de presentar una oferta por el equipo de expansión de la NBA en Las Vegas.

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“Ataque al deporte”

El plan de la FIFA ha sido objeto de críticas por parte de políticos y miembros influyentes de los clubes. La UEFA, el organismo que agrupa a las federaciones de fútbol europeas y que podría decirse que tiene tanta influencia como la FIFA, está barajando la posibilidad de boicotear los eventos de la FIFA.

“Existe un fuerte consenso entre las federaciones miembro sobre este asunto”, afirmó Hans-Joachim Watzke, presidente del Borussia Dortmund y figura destacada del fútbol alemán. “Si el fútbol europeo se mantiene unido en su oposición a estos planes, su peso será significativo”.

Watzke señaló que había mantenido conversaciones con Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, durante los últimos días. “Muchos en el fútbol europeo consideran que los planes de la FIFA constituyen un auténtico ataque al deporte”, añadió. “Comparto esta opinión”.

Esta medida podría suscitar preocupaciones en materia de competencia, según un alto cargo de la Unión Europea.

“La comercialización implacable del fútbol se ha vuelto corrosiva”, afirmó el comisario de Deporte y Cultura de la UE, Glen Micallef, en una publicación en X. “Está amenazando aquellos aspectos que hicieron del fútbol el deporte más popular del mundo”.

La FIFA no da señales de dar marcha atrás. JPMorgan está preparando el documento de presentación que enviará a los inversores, mientras que la FIFA ha dado a las federaciones miembro de plazo hasta septiembre para que respalden sus planes o se enfrenten a una reducción de la financiación potencial, según fuentes familiarizadas con el asunto.

Con la colaboración de Sasha Draeger-Mazer, Abhinav Ramnarayan, Irene García Pérez y Ted Mann.

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